Rodriguismo

Compañeros y Compañeras:

 

Saludamos con fraternal calidez a todos los hermanos y hermanas que hoy nos acompañan; los hermanos de las estructuras regionales, los hermanos del Regional Metropolitano y los compañeros y compañeras de organizaciones políticas y sociales que nos acompañan hoy en esta conmemoración, acto político cultural, en el que venimos a  honrar y recordar a nuestros Comandantes Raúl Pellegrin Friedmann y Cecilia Magni Camino, dirigentes fundadores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Cuyos ejemplos de lucha y entrega por la causa de la libertad para nuestra patria, guardan en nosotros un valor inconmensurable, trazando así el camino en la conciencia de cada militante Rodriguista.

La decisión del 21 de octubre del 1988, de irrumpir con la Guerra Patriótica y Nacional (GPN) fue una determinación visionaria en relación al momento y contexto histórico que teníamos presente. Para Rodrigo, Jefe del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, significaba y tenía una vital importancia, iniciar un recorrido en un nuevo camino para los Rodriguistas y para el Pueblo de Chile. Aquella decisión trascendental determinaría una nueva forma de instalar nuestra lucha en contra de lo que ya estaba vaticinado, tarea, que los principales cuadros debíamos recorrer, y de la que Rodrigo y Tamara se hacen parte, en su principal operación: El asalto y toma del poblado los Queñes VII Región. Los otros objetivos, a lo largo del país fueron Pichi Pellahuen en la IX Región, La Mora en la V Región y  Agua Grande en la IV Región.

No podemos olvidar que a comienzos del año 1988, se concretaron las condiciones exigidas e impuestas en la negociación para la salida pactada de la Dictadura. Esta negociación corrupta, consumada y comprometida a espaldas del Pueblo y del Movimiento Popular entre las fuerzas políticas por un lado y el Imperialismo Norteamericano, la Derecha y la Oligarquía por el otro, materializaba en este pacto la perpetuación del sistema político, económico, legislativo y cultural del régimen fascista de Pinochet.

La negociación tuvo como resultado el llamado a plebiscito,  con el inicio de una campaña del SI y el NO, a efectuarse el 5 de octubre de 1988, convirtiéndose en el centro del quehacer político provocando una carrera electoral que arrastró tras de sí al Pueblo.

La situación política fue de retroceso tanto en la movilización como en la lucha popular. Se había configurado un nuevo cuadro político cuyo eje central pasó por acelerar esta salida negociada. Ante tal escenario el Frente Patriótico Manuel Rodríguez toma la responsabilidad de establecer una estrategia de lucha revolucionaria contra la continuidad del modelo Neoliberal impuesto a sangre y fuego.

Ya en Diciembre de 1987, en un proceso de discusión colectiva al interior de la Dirección Nacional del FPMR encabezada por Rodrigo, nuestro Comandante José Miguel, se planteó como objetivo (acaso parcial) para el año 88: “El obstaculizar, dificultar al máximo (si no fuéramos capaces de impedir), los planes de perpetuación del régimen”. Así mismo Rodrigo reflexionaba “con la lucha armada de nuestras fuerzas militar propia y el trabajo social de masa, conscientes de que el nivel de enfrentamiento que alcancemos en este período va a determinar en gran medida los objetivos que nos podamos plantear en etapas superiores de lucha”. Con fuerza y firmeza afirmaba “Denunciamos el plebiscito como un fraude, un engaño al Pueblo, pero respetamos a quienes honestamente pensaron y piensan que votando “NO” contribuyeron a terminar con la dictadura, pero más valoramos y respetamos a quienes no se inscribieron en los registros electorales y no abandonaron la lucha frontalmente contra el tirano”.

El Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en la idea del planteamiento del compañero Rodrigo, jefe del Frente, recorre las estructuras de la Organización e inicia un nuevo proceso de discusión sobre el quehacer ante la amenaza de perpetuación del régimen y la Dictadura; preocupado de hacernos pensar en un fundamento más estratégico de la salida al presente que teníamos, demandaba de los colectivos una opinión.  “Se trata de atravesarnos en el camino de la perpetuación del régimen con el inicio de una ofensiva que (por el salto de calidad que lleva implícito), sea un paso decisivo en presentar a la lucha armada como un camino irreversible, no sólo necesario, sino también viable y como una fuerza material y de vanguardia”, concluía en un informe central al final del proceso de discusión del cual destacaba que con optimismo y convicción se nos presentaba un nuevo desafío, difícil pero transitable. Rodrigo, con estas palabras, vislumbraba el futuro para el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y para la lucha que se nos presentaba, un tránsito solitario y aislado de una contingencia secuestrada por la maniobra de las clases políticas en su compromiso con el pacto negociado con la Dictadura.

Tras el desarrollo del plebiscito del 5 de octubre, con el triunfo del NO, la Dictadura cumplió con su parte de reconocer el triunfo de los opositores, pero quedó pendiente el futuro de las reivindicaciones más sentidas de la Patria. Pinochet no se iba del poder; realidad no reconocida por las cúpulas partidistas.

La clase política, en acuerdo con el empresariado, el sistema financiero y los militares, ponen todas sus energías en la desmovilización, en el llamado “proceso de transición a la democracia” que consiste en la desarticulación de las organizaciones populares, en la deslegitimización de todos los movimientos y organizaciones que cuestionan el sistema impuesto desde la dictadura. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez, ha sobrevivido a este escenario adverso; a pesar de las tempestades peligrosas que hemos tenido que pasar como organización, cuyos tremendos obstáculos no dejan de ser importantes,  cuando los esfuerzos principales están encaminados a fortalecernos política, ideológica y orgánicamente.

Raúl Pellegrin Friedmann, considerando su juventud para asumir la jefatura del FPMR, contaba ya con una vasta trayectoria, política, revolucionaria, internacionalista y combativa que supo combinar su experiencia con la dinámica de lo interno, asumiéndolo como un aporte que se complementaría con la trayectoria internacional. Difíciles fueron los tiempos de conducir una estructura tan emblemática como el FPMR en la lucha contra la dictadura. El espíritu del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, tiene el sello de este dirigente revolucionario, este hombre que propuso un lenguaje simple, claro, preciso, con vocación y respeto por la historia de justicia al prócer que hizo enarbolar como una bandera de lucha.

En la experiencia de quienes compartimos con Rodrigo, se sentía su savia joven, su experiencia y su espíritu. Tenía la capacidad de escuchar y privilegiaba la seguridad por sobre cualquier cosa que significara lograr los objetivos, en el empeño de salir airosos y triunfantes de cada acción. Valoraba el trabajo y la opinión colectivos.

En Cecilia Magni Camino reconocemos la determinación y la capacidad para comprender y entregar su disposición combativa, al noble esfuerzo de lo que eran las misiones estratégicas. Con modestia y humildad asumió, la misión, de varias acciones operativas que encabezó personalmente, en su calidad de Jefa de Unidad Operativa. Aquella estudiante y posteriormente profesora de filosofía en la Universidad de Valpo., que iniciada en la quinta región como combatiente del FPMR, pasa a la clandestinidad  para posteriormente incorporarse a los trabajos de dirección de esta organización. Cumplió con misiones estratégicas, como asegurar la logística del atentado al dictador, la creación de las milicias Rodriguistas, en el trabajo de autodefensa de masas, en el movimiento popular, la relación fraterna y humana, con sus pares de la Dirección Nacional fue siempre cálida y de respeto por sus compañeros de lucha. Difícil es no recordar a Tamara como la mujer que entregó amor, cariño, admiración y aprecio por los hermanos que luchaban, caían o eran detenidos. Difícil es no recordarla con una sonrisa, amable, solidaria y de gran disposición de cumplir con la tarea, con la misión del FPMR.

Cómo no vamos a sentir orgullo como Rodriguistas de un baluarte de inmensa trayectoria revolucionaria como lo fue y es, Cecilia Magni Camino, nuestra Comandante Tamara.

Hablar de nuestros hermanos, y hermanas es hablar con la congoja de recordarlos en el pasado, porque llegaron hasta ahí, hasta su último aliento, los que tuvimos la oportunidad de conocerlos y de convivir con ellos en un tránsito de proceso revolucionario y de Rodriguista más aún, nos convoca, a concebir con respeto y admiración, la grandeza de su espíritu, de su persona y de su sencillez.

Hablar de Raúl Pellegrin es hablar de ética y principios revolucionarios, es hablar de la historia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, es hablar de la visión de futuro y trayectoria de lucha que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez debe encarar para lograr la victoria.

Reconocemos también con profundo afecto y cariño a quienes nos cobijaron y nos dieron garantías de seguridad, resguardando nuestra integridad y tranquilidad en el funcionamiento clandestino y operativo del FPMR. Nuestros colaboradores jamás pusieron un candado en su conciencia, abriéndonos sus puertas a riesgo de ser perseguidos por las fuerzas represoras del Estado.

Queremos hoy hacer público este reconocimiento, porque son parte de la identidad Rodriguista y de su memoria colectiva, que resguardamos como un gran tesoro político del Pueblo.

Hoy, a 29 años, seguimos haciendo los esfuerzos necesarios para construir esa fuerza que va a recorrer Chile dando gritos de Libertad, Justicia y Dignidad.

¡Hasta Vencer!

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